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jueves, 3 de octubre de 2013
Autopartes en Guayana: un problema complejo
La dinámica nacional es tan compleja como contradictoria, tantos recursos disponibles como desafíos por resolver, la inversión social en niveles de récords históricos y los parques industriales con serios aprietos de producción, tanto productos como servicios a media máquina, las tesis tanto de saboteo como de ineficiencia a la orden del día, mientras tanto, otro problema por resolver: el flujo de distribución de autopartes está patas arriba.
Así funciona la cosa.
Aunque la compleja realidad de los repuestos o autopartes no es endémica, es preciso analizar con detenimiento algunos elementos que la hacen, más intensa o menos, en Guayana. Salir a comprar un repuesto automotor en Ciudad Guayana puede llegar a ser toda una aventura, los escenarios son diversos, desde la dificultad de conseguirle, de tener a la mano, o no, una variedad de marcas y precios, hasta no entender cómo de un local a otro la diferencia de precio del mismo repuesto puede ser de hasta un 80%. La canasta está llena de sorpresas.
“En Guayana ahora mismo no le aconsejo a nadie que monte una venta de autopartes”, comenta con seguridad un novel pero exitoso empresario del área, Luis Galarraga, ingeniero de la UNEG que se atrevió en 2009 a emprender y le tocó vivir tiempos menos turbulentos. “Ahora mismo enfrentarás dos problemas, los grandes distribuidores no están abriendo códigos a nuevos negocios por temor de fraude o incumplimiento de pago, y por otro lado, no hay repuestos, de manera que pides 50 unidades de un producto y la empresa te envía 15, entonces quedas en las manos de algunos inescrupulosos revendedores mayoristas”, agrega en su explicación el empresario.
Según el vicepresidente de la Cámara Nacional de Comercio de Autopartes (Canidra), José Cinnirella, “el 2013 ha sido el peor año para el sector de autopartes”, se trata sobre la visión de Cinnirella de una “onda preocupación en el gremio. Este año ha sido el peor año desde que se implementó el control cambiario.
Nos cerraron completamente las fuentes para la obtención de divisas”. Esto cobra más pertinencia cuando se reconoce que aproximadamente el 95% de lo que se vende en un local de repuestos son autopartes importadas, “aquí yo solo vendo algunos productos hechos en Venezuela, una marca de amortiguadores, alguna que otra pastilla de frenos, espirales y alguna gomas del tren delantero”, asegura Galarraga.
La receta del coctel.
“Es cierto, aquí se venden repuestos, la gente está buscando repuestos y se venden, pero todo en el proceso de compra y distribución está pata arribas, y también es verdad que hay especulación, muchos recibieron fondos de Cadivi para autopartes y adquirieron otras cosas, y lo peor es que vendieron con precios de dólar paralelo”, confiesa Gerardo González, un mayorista de dilatada experiencia en el medio.
El coctel tiene un poco de todo, un mercado dependiente de dólares para importar repuestos baratos de China, gente que recibe dólares Cadivi y los desvía o simplemente vende como si compró a dólar negro, gente que no recibe dólares oficiales y debe vender caro, repuestos escasos con una demanda sobredimensionada y las ensambladoras y productoras de repuestos en el perfil más bajo, clientes pidiendo rebaja y vendedores inescrupulosos, todo esto para atender un parque automotor nacional de 4.6 millones de vehículos.
A ese orden se le agrega la percepción de pronto colapso, que aunque ficticio o no, afecta el mercado y sus precios, mientras tanto el vicepresidente de Canidra a finales de Agosto afirmó que del total del parque automotor “un 10 ó 15% de estos autos entra al servicio de mantenimiento cada mes y solo contamos con 30 ó 60 días de suministro de repuestos”.
El problema es estructural.
No existe una fórmula a la mano para resolver este complejo laberinto, se trata de responsabilidades y consecuencias compartidas, y los mecánicos también tiene su visión, José Manuel González, presidente de la Cámara Nacional de Talleres Mecánicos (Canatame), también a finales de Agosto declaraba que “la actitud de las casas de repuestos para la venta ha cambiado dramáticamente, anteriormente las casas de repuestos iban a los talleres para ofrecer los productos”.
El empresario guayanés Luis Galarraga, aún cuando reconoce especulación manifiesta en los precios de muchas casas de repuestos, no deja de resaltar que de la administración de divisas se desprende el mayor peso de la problemática, y es que según Canidra la última subasta de divisas solo atendió a 428 empresas del área por unos 180 millones de dólares, esto, cuando la demanda anual es de 1200 millones de dólares para traer al país 80.000 tipos de autopartes que requieren las 100 marcas y poco más de 1300 modelos de vehículos que se encuentran en el país.
Otra arista a tomar en cuenta es la baja en la producción nacional, punto sobre el cual el presidente de la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa), José Luis Hernández, concluye: “tenemos una reducción de 40%, son casi 37.000 unidades frente a las 54.000 del año pasado para esta fecha. Con suerte y si mejora la fluidez de divisas en los próximos meses, podríamos estar cerca de 70.000 unidades, unas 34.000 menos que el año pasado”.
Precisamente en ese nivel del problema pudiera estar la solución a gran parte del entramado. Producir, ensamblar autos y fabricar repuestos, alimentar al parque nacional y exportar. Favenpa registra números del 2007 donde entraron 260 millones de dólares al país colocando productos en Inglaterra, Japón y Estados Unidos. Y es que con la entrada al Mercosur pudieran abrirse escenarios que destranquen el juego. Sin embargo para la gente de Favenpa es necesario que se cumplan algunos requisitos: agilizar la entrega de divisas, asegurar el acceso de los fabricantes nacionales a aceros especiales, aumentar los incentivos a la exportación, y certificar el intercambio, comprar carros a Brasil o Argentina y venderles piezas hechas en Venezuela.
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Guayana aprecia a Brasil como mercado extraordinario
Ya es un hecho, Venezuela es miembro Mercosur, y las ventajas y riesgos siguen en plena discusión en un escenario ideal donde los socios superaron un mercado regional de 5.000 millones de dólares para 1991 a uno de 60.000 millones en la actualidad, la quinta mayor economía del mundo. Mientras tanto Venezuela y Brasil, aun sobre una muy presumible compatibilidad política, sostienen también un muy tibio intercambio comercial de poco menos de 6.000 millones. Esos números, en teoría, deberían hacerse más amigables para Venezuela, quien por fin se legitima en una alianza aduanera que cuenta con un PIB de 3 trillones de dólares y un mercado de 270 millones de personas. En ese pedestal, qué papel puede jugar la reconocida potencialidad de la Guayana venezolana en el inmenso mercado brasilero.
Retrospectiva comercial.
En 2005 Luiz Inácio Lula da Silva, al evaluar algunas de las balanzas comerciales con los países caribeños, reconocería que para su gobierno, “la relación comercial buena es aquella que es de una calle de dos sentidos, en que podamos vender, pero en que podamos comprar para tornar el comercio en algo más equilibrado y substancial para los dos países”. Para el 2010 las proyecciones del Ministerio de Desarrollo, Industria e Comercio Exterior de Brasil registraban algo más que una fuerte tendencia favorable para los amazónicos con respecto a Venezuela, se trataba de 5.424 millones de dólares importados por nuestro país a cambio de 538 producto de la exportación hacia Brasil.
Se trata de una interacción dispareja donde las exportaciones de Venezuela hacia Brasil siguen disminuyendo, esto debido a la cada vez mayor independencia de los amazónicos en materia de hidrocarburos. El peor escenario se vivió entre el 2001 cuando llegaron 503 millones de dólares vía exportación de petróleo y derivados, y 2004 cuando solo entraron 34 millones según la Asociación Latinoamericana de Integración. En el tema de nuestras exportaciones reales, para Junio de 2013, según la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil, ellos pagaron en un año 538 millones de dólares entre nafta para petroquímicas, aceites brutos de petróleo, coque de petróleo no calcinado, metanol, urea, energía eléctrica, garrafones de vidrio, laminados de hierro galvanizados, etilenglicol, cables de aluminio, correas de transmisión, aceites de aislamiento eléctrico, preparaciones de cromo, radiadores y manufacturas de caucho vulcanizado, entre otros. Pero, y Guayana qué, a dónde se refleja la generosidad del suelo guayanés y su tradicional carácter productivo en ese contexto.
Guayana suplidora.
Aunque ya se conocen algunas potencialidades, no se concretan con diligencia, y el norte de Brasil tiene por lo menos cinco años esperando el despertar de Guayana. Esa zona de Brasil cuenta con al menos 10 millones de personas y más específicamente con el polo industrial de Manaos y la zona franca de la misma ciudad. Se trata de un complejo industrial de 400 empresas grandes y medianas, ávidas de materias primas y productos semi manufacturados. Esa posibilidad puede materializarse sobre el asfalto y puentes de solo cuatro días de viaje en época seca. Ya en condiciones invernales se trataría de siete días. Los cálculos de la Cámara de Comercio e Industria Venezolano-Brasilera manejan el costo de flete de un camión de entre 12 a 18 toneladas entre 2.500 a 3.200 dólares dependiendo de las condiciones climáticas.
Fernando Portela, director ejecutivo de esta Cámara, entiende que ese Polo Industrial requiere constantemente de plástico, polímeros, laminados, productos metalmecánicos, derivados de hierro y aluminio, productos de fundición para las industria de motos de Manaos, sin embargo, “han venido empresarios del norte de Brasil a Guayana y encuentran dificultades porque los excedentes para exportación no son suficientes, es difícil establecer un cronograma de producción para atender ese mercado”.
Son 35.000 millones de dólares anuales solo en productos los que se generan de ese polo industrial, “estamos hablando de uno de las mayores de Brasil, imagínate la cantidad de insumos y materias primas que se requieren”, precisa el Director Ejecutivo de Cavenbra. Portela no titubea al decir que todos conocen el potencial, ya se precisaron las posibles alianzas en sus respectivos ramos, se han hecho reuniones, pero es necesario asegurar el marco jurídico que le garantice a las empresas brasileñas que no tendrán dificultades de gestión.
Otra posibilidad real es explotar la ruta turística Manaos-Guayana-Mar Caribe, ahí se han hecho esfuerzos desde Embratur y el Mintur, se acordaron acuerdos para rutas aéreas donde Conviasa y Embraer jugarían el rol de protagonistas, sin embargo, la timidez en la ejecución ha privado, y como afirma Portela, todavía existen asuntos por afinar, como la infraestructura hotelera, posadas, servicios, y sobretodo seguridad. Al final, ahí está Brasil y su polo industrial de Manaos, atenta a que Guayana espabile.
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Guayana: potencial polo del deporte profesional venezolano
Aún con la crisis económica mundial ante los ojos y en los bolsillos de miles de millones de personas en el mundo, el deporte profesional organizado sigue recibiendo utilidades mil millonarias año tras año. Estados Unidos, países de la Unión Europea y latinoamericanos como Brasil y México, son espacios cotidianos de lo que parece contradictorio pero real, los estadios siguen llenándose, y la publicidad y televisión continúan colocando sus productos sobre la espalda de tan lucrativos espectáculos deportivos. Solo en Puerto Ordaz conviven dos negocios deportivos de carácter profesional, pudieran ser más, pero qué hay detrás de ese escenario, de Guayana y su potencial.
Guayana deportiva.
Para propios y extraños del deporte venezolano Guayana representa una de las cunas y espacio natural de la actividad deportiva amateur y profesional. Esta plaza del sur de Venezuela ha sido referencia histórica obligatoria del fútbol nacional, de hecho, el estado Bolívar llegó a contar con tres equipos del primer nivel del balompié criollo.
Minasoro del Callao, Minerven del Callao y Mineros de Guayana, un trío que no dejaba sin fútbol a Guayana domingo alguno. Se trataba de una dinámica muy distinta a la de actualidad, donde se ha profesionalizado cada etapa y elemento de ese submundo, más sin embargo, fueron instituciones que marcaron pauta y dejaron huellas imborrables en el libro del deporte nacional.
El pasatiempo nacional también vibraba por estas tierras, en un principio como sede activa y robusta del desaparecido béisbol AA del país, posteriormente se acarició la primera experiencia de espectáculo profesional a finales de los 80 y principio de los 90 con la figura de Tucanes de Guayana, campeón debutante de la también desvanecida Liga de Verano. Muchos aún recuerdan con nostalgia las noches de béisbol del bueno en el estadio de la Ferrominera, donde figuras como Oswaldo “El Gago” Olivares, Rodolfo “Popy” Hernández y Leonardo Hernández brillaron.
El baloncesto también tuvo sus primeros esfuerzos en el plano profesional en la década de los noventa con la aparición de Pioneros de Guayana en la recordada Liga Superior de Oriente, después le seguirían iniciativas más duraderas como la de Macizos en la LNB y Gigantes en la LPB.
Es bueno recordar así que Guayana fue plaza de múltiples negocios del deporte rentado, cada una con características propias que le han valido la permanencia y arraigo, o la extinción, el caso del Minerven del Callao avasallador, que trajo al antiguo Polideportivo Cachamay a los mejores del fútbol sudamericano y luego se desvanece como arena en las manos, es una de esas tragedias gerenciales en nuestro haber, pero, qué hay detrás de Guayana como sede de espectáculo profesional, qué tan rentable puede ser, qué le depara el futuro en esas lides, son preguntas aún por responder.
El potencial comercial.
Como todo negocio, el deporte profesional no puede germinar y crecer sin eficiencia financiera, en otras palabras, sin utilidad y liquidez no hay cariño que valga. “La primera debilidad de Guayana como sede es la falta de cultura del deporte profesional en el Estado, aún si contamos con los poco más de treinta años de Mineros de Guayana en el profesionalismo, por otro lado, la infraestructura sigue siendo débil para comercializar, al menos en el caso del baloncesto”, así lo entiende Argenis Martínez, gerente general de Gigantes de Guayana, una franquicia que ha venido consolidándose en la Liga y en la ciudad desde su debut.
A Guayana aún le cuesta un poco competir con otras sedes de mayor envergadura en la búsqueda de los grandes patrocinios publicitarios, y sobretodo con equipos consolidados como Marinos de Anzoátegui o Cocodrilos de Caracas, afirma Martínez al analizar otra de las aristas de la gerencia deportiva, sin embargo agrega que con planes estructurados, la forma correcta de hacer las cosas y sobretodo los resultados, es la mejor fórmula para enganchar al soporte publicitario.
Por otro lado, es importante tener en cuenta que Guayana para los expertos en una plaza cruda, que tiene mucho por explotar, invertir en lograr el arraigo para generar fanaticadas constantes es atractivo para los empresarios deportivos, la competencia es poca o casi nula y la gente está ávida de un buen espectáculo, sin embargo para el gerente de Gigantes lo logístico es un reto permanente, “es una plaza muy lejana, si te das cuenta el 70% de los equipos se mueve por vía terrestre, a nosotros nos toca hacer casi el 90% vía aérea, lo que te incrementa los costos”.
¿Futuro promisorio?.
Sin duda alguna la afición al espectáculo deportivo profesional sigue creciendo en Guayana, el Gimnasio Hermanas González con Gigantes tiene su asistencia por temporada dentro de los promedios de la Liga, aún cuando cuenta con un aforo muy reducido. Mineros de Guayana, por suerte, tiene a su lado una afición muy futbolera, de las más constantes del balompié nacional. Sin embargo, hay cosas por explotar, sobretodo bajo la visión prioritaria de satisfacer al aficionado.
“Paradójicamente, en una ciudad industrial, nuestros equipos profesionales no cuentan con el apoyo irrestricto de estas empresas, las razones estarán ligadas seguramente a la cuestión de la poca cultura de la hablamos”, analiza Martínez, quien admite que eso parece sufrir un leve cambio hacia lo positivo, además de aplaudir la nueva Ley del Deporte, de la cual cree se ha convertido en una herramienta valiosa para conseguir patrocinio.
Muchos protagonistas del deporte en sus distintos niveles reconocen la calidad del público guayanés, eso es otro punto a favor, aún cuando no se conoce a ciencia cierta sus niveles de resistencia a espectáculos más costosos y de temporadas más largas. Sin embargo, eso lo tendrán que analizar los futuros gerentes del deporte profesional de nuestro Estado, quizás los interesados en una expansión de la LVBP, aún cuando se presume su muy lejana aparición, sino basta con hacerse de la metáfora de los entendidos en ese negocio: ¿para qué picar una torta que se hace más suculenta y deliciosa año tras año en diez pedazos, si la podemos seguir picando en ocho?
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El Sicad no ha pasado por Guayana
Mucha agua ha corrido bajo el puente del control de cambio en Venezuela, y aunque es prácticamente imposible leer o escuchar de los medios y sus expertos en economía el recuerdo de la principal razón de esa decisión en 2003, y que tuvo que ver con la fuga de capitales y un ataque económico estructurado, es inocultable la presunción que se tiene desde hace un buen tiempo sobre su condición de herramienta política del gobierno para controlar los hilos más gruesos de las finanzas nacionales. Sin embargo, en otra estrategia del Ejecutivo para dinamizar procesos que deberían ser casi naturales, aparece el Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad), en ese contexto Guayana pareciera ser escenario propicio para ser tomado en cuenta y aliviar, al menos un poco, las ya conocidas heridas del parque industrial y su entorno comercial, pero por ahora no se siente su impacto.
El Sicad en Guayana
La última subasta, fue la número cuatro, en esa oportunidad se entregaron 300 millones de dólares a personas jurídicas, específicamente a las relacionadas con alimentos y comercio de productos de la cesta navideña, comercio y manufactura de juguetes, textiles para la confección de prendas, y empresas químicas, específicamente para la importación de insumos y materias primas para la fabricación de pinturas. Se trata en este caso de un Sicad navideño, un sistema para cubrir la coyuntura propia del último trimestre del año. En las tres subastas anteriores el Ejecutivo ha centrado su atención en alimentos, construcción, repuestos automotores, medicamentos y artículos escolares.
Raúl Gil, reconocido consultor financiero y tributario de Guayana y director de la Cámara de Comercio de Caroní, entiende que el Sicad no ha impactado a el empresariado guayanés, al menos no a las pequeñas y medianas empresas, ya que Guayana y sus grandes industrias no han sido prioridad para los lineamientos Sicad por tratarse de empresas productoras de materias primas.
“Son tres elementos, nuestros empresarios no tienen la suficiente información para animarse a subastar, el Ministerio de Finanzas y el BCV no han hecho el esfuerzo divulgativo suficiente, y por otro lado, no hay un interés manifiesto de los empresarios ya que la naturaleza de nuestras empresas está relacionada a producción de minerales y materias primas, y eso no es prioridad del Sicad”, así entiende el panorama Raúl Gil.
Se trata entonces de tres vertientes de una realidad que mantiene a los empresarios guayaneses fuera del alcance del Sicad, comparado esto con otros polos industriales y comerciales del país como Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Caracas, Margarita y Punto Fijo. El ingeniero Valdemar Díaz, presidente de Asocomercio San Félix, aun cuando reconoce sin complejos que no tiene cifras oficiales en la mano, también interpreta sobre lo que se presume ser una percepción de desinterés y desconocimiento del empresariado guayanés.
Díaz advierte que esto tiene su vinculación con una realidad histórica de la relación provincia y capital. “Si te fijas, cuando viajas Venezuela, caes en cuenta que en las grandes ciudades y otras no tan grandes, pero que pertenecen al eje central, norte y costeño del país, no sufren los niveles de escasez de Guayana, ves los productos en los anaqueles, los que aquí por alguna razón u otra desaparecen por largas temporadas”, por otro lado dudo que se vea el efecto del Sicad en Guayana, “quisiera estar equivocado pero eso se queda en los laboratorios farmacéuticos y fábricas de autopartes del centro del país, aquí se produce muy poco, no sé qué tanto le habrán dado a los metalmecánicos, pero aquí no hay láminas ni productos terminados, todo eso viene de arriba”.
Lo que se viene
El caso de las personas naturales es otro, de hecho, en la última subasta disminuyó el número de solicitantes, se habla de que algunos bancos vieron cómo cayó en hasta un 60% el promedio de pedidos, sin embargo, los viajeros guayaneses juntos con los del resto del país recibirán mil dólares extra para su travesía. La reducción tiene que ver con el precio de los boletos en temporada vacacional, pero el viajero que se animó y supo presentar los requisitos exigidos por el ente emisor, fue atendido con éxito. Ya se informó desde el BCV que se atenderán viajeros de Noviembre y Diciembre.
Los empresarios guayaneses que reconocen o no la falta de información por parte del Ministerio de Finanzas y BCV, pueden hacerse de una herramienta más que útil, la Cámara de Comercio de Caroní, la Cámara de la Construcción y Asocomercio San Félix, están organizando para el próximo 15 de Septiembre un foro Sicad, donde se desarrollarán sus aspectos legales y tributarios, para preparar a los empresarios para las subastas de Octubre y Noviembre.
Raúl Gil, experto en el tema tributario, adelanta que en ese foro se darán detalles del tema fiscal de los recursos obtenidos a través del Sicad, para él, es importante reconocer también el desconociendo del tema, y es que el que obtenga divisas extranjeras, que por cierto está entre 11 y 12 Bolívares, debe tener en cuenta el diferencial cambiario propio de ese sistema, y ha de dársele un tratamiento contable, financiero, y tributario aplicado a la Ley del Impuesto sobre la Renta. “Los dólares adquiridos deben usarse para comprar maquinarias, repuestos e insumos que incidan sobre la producción de la empresa, cualquier otro elemento seguramente no podrá ser deducible sobre el ISLR”, eso es primordial tenerlo en cuenta asegura Gil.
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