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viernes, 18 de octubre de 2013

Panamericanos: Lima pudo más que Ciudad Bolívar

Desde el 83 Venezuela no se vive la emoción olímpica en Venezuela, el Panamericano de Caracas fue un enclave histórico como parada previa a los Olímpicos de Los Ángeles 84, desde entonces no se logra se logra el cometido, Ciudad Bolívar fue un sueño que ya acabó, pero, qué hay detrás de la derrota. ¿Sueño perdido? Después de treinta años Venezuela intentó ser sede panamericana y colocó sus esperanzas en Ciudad Bolívar, un lugar enigmático que para muchos da la sensación de tener más historia que futuro. Luego de un proceso de proyección y de preparación discursiva innegable, Perú fue elegida con 31 puntos sobre los 9 de Chile, los 9 de Argentina y los 8 de Venezuela. Las posibles respuestas a esa decisión son diversas, sin embargo, hasta dónde llegarán frases como las de gobernador Rangel Gómez cuando aseguraba que la idea del proyecto era ir “más allá de los juegos”. Desde la Gobernación se proyectaron juegos ecológicos con la construcción de más de 46 nuevas obras de infraestructura en torno a una Ciudad Panamericana de 1.333 hectáreas intervenidas para levantar espacios deportivos, apartamentos y centro de convenciones, además de 68 edificios con 6.120 habitaciones para recibir a más de 12.000 atletas. Aun cuando ha sido imposible hacer contacto con el Gobernador y su equipo, se interpreta de las declaraciones un profundo sentimiento de tristeza por la decisión de la ODEPA, pero, cabe preguntar: ¿el sueño de la sede perdida qué deja a Ciudad Bolívar? Es claro que las proyecciones de un evento de este tipo levanta esperanzas en muchos, desde el adolescente que imaginó una ciudad deportiva donde desarrollar sus capacidades hasta el contratista de siempre que frota sus manos ante semejante oportunidad, y es que el impacto socioeconómico sería de dimensiones superlativas. Salvando las distancias competitivas, Londres, la última sede olímpica ha registrado utilidad de 16.300 millones de euros, entre otras cosas por la visita de 300 mil visitantes internacionales y 600 mil locales, ocupando el 84 por ciento de la capacidad hotelera. Por otro lado, de los 7.560 millones de euros invertidos en la construcción y mantenimiento del Parque Olímpico, el 98% llegó a manos de empresas nacionales, lo que generó al menos 22 mil empleos entre directos e indirectos. Las estimaciones de unos Panamericanos arrojan cifras inferiores a las olímpicas, sin embargo el impacto sobre la Ciudad y su gente es altísimo. Una vez conocido el resultado, la pregunta que sigue flotando en el ambiente es ¿el sueño de la sede perdida qué deja a Ciudad Bolívar?
Lo que pudo ser que no fue La delegación peruana ha sido más que elocuente con lo que a su parecer le dio el empuje final para llevarse los juegos, de hecho, Vásquez Raña, presidente de la ODEPA aseguró que se trató de la “presentación sentimental, deportivamente hablando, lo que terminó por convencer a los países. Hoy el niño de taekwondo fue sin duda el que ingresó al corazón de todos los presentes”. El Presidente del Comité Olímpico peruano lloró como un niño en la presentación, posteriormente alguno de sus representantes dijera que “atacamos el bobo de los que emitían los votos y generamos una atmósfera favorable de lo que podría reflejar Lima para el 2019”. Por su parte, la ministra Alejandra Benítez no dejaba de reconocer inmensa tristeza aun cuando afirmaba que se vieron afectados por elementos externos, “nos vimos acá afectados por otros factores que lamentamos, hay muchas cosas que aún falta por mejorar, nosotros apostamos y demostramos que fue la mejor presentación, una presentación técnica, con mucha veracidad, donde hablamos con números, con mucha solidaridad, hablando desde el olimpismo y de lo que nosotros ofrecíamos desde Ciudad Bolívar, hicimos lo que teníamos que hacer pero lastimosamente no se dieron los resultados”, agregó la Ministra. Y Eduardo Álvarez, reconocido gerente deportivo y presidente del comité olímpico nacional, aseguraba que “hoy dimos una excelente demostración, nos preparamos para la candidatura, el pueblo venezolano y el pueblo del estado Bolívar, deben estar muy orgullosos de como hicimos la presentación, fuimos la mejor presentación técnica y tuvimos los mejores resultados en todas las reuniones desde que estuvimos aquí”. Todo esto hace presumir que no se trató de elementos técnicos o de contundencia en la presentación, tampoco de falta de experiencia organizativa, pues aquí se han organizado eventos como la Copa América 2007, el preolímpico 2012 y el premundial 2013 de baloncesto, además de cinco clasificatorios a los Juegos Olímpicos Londres 2012 y mundiales de softbol y béisbol femenino. Los elementos de decisión que más pesaron sobre Venezuela no se conocen a ciencia cierta, nadie ha declarado sobre ello, pero fuimos últimos en la votación, y Perú, según sus representantes, le sacó “la lengua al arrogante favoritismo de Chile”. El debate sobre el futuro de Ciudad Bolívar, sobre si era mejor o no para las finanzas públicas la realización de los Juegos, sobre qué elementos dejaron a Ciudad Bolívar detrás de otra tres sedes, entre muchas otras cosas, es hora de iniciarlo.

El gerente guayanés debe formarse

Los días que se viven ameritan de gerentes dispuestos a superar la barrera de la eficiencia y del concepto que lo ubica en el plano de hacer mucho con poco, se trata ahora de un elemento de la sociedad que debe sortear obstáculos impensados hace 20 años, razonar con la idea de un país que quiere ir a un Estado comunal pero que se resiste a romper viejos usos y costumbres propias del sistema capitalista, y peor aún, que se tambalea entre contradicciones cotidianas que pertenecen al mero plano cultural. En ese océano de dificultades el gerente guayanés tiene gran responsabilidad para con el desarrollo nacional, por eso acudimos a un experto y exitoso gerente que conoce al detalle el pasado y presente de la gerencia en Guayana, el doctor Henry Izquierdo. Dr. Henry Izquierdo Es coordinador del Centro de Investigaciones Gerenciales de la UNEG, doctor en administración de empresas y estadística de la Universidad Politécnica de Madrid, químico por naturaleza y magister en ingeniería ambiental de la Universidad de Calgary, así como especialista en gerencia de operación y producción de la Universidad Nacional Experimental de Guayana. Por muchos años fue gerente de primera línea de la Siderúrgica del Orinoco y merecido ganador del premio a estudios sobre gestión, promoción y ordenación territorial y urbana del Instituto Iberoamericano de Municipalidad de 2012 en España. Así estaba la cosa Para el año 2001 el decano de estudios de postgrado de la Universidad Metropolitana, Enrique Viloria Vera, en su trabajo La Gerencia Privada y el Estado Empresario en Venezuela, concluía entre otras cosas, que el sector privado era asumido desde su gerencia con un compromiso de preparación y formación profesional continúa, más sin embargo, el caso de la gerencia pública es diferente y los esfuerzos que se hicieron en su profesionalización se diluyeron entre “el clientelismo partidista, el nepotismo, el compadrazgo, y la recurrencia a personal (civil o militar) no conocedor de la materia gerencial, lo que ha convertido a las empresas públicas venezolanas, con ligeras excepciones, como es el caso de PDVSA y algunas de las empresas del complejo industrial de Guayana, en verdaderos organismos dilapidadores de la renta petrolera”. Así era visto por los expertos en general, el panorama resumen de las década del 70, 80 y 90 de la gerencia pública y privada en Venezuela, y desde ese contexto nacen algunas inquietudes: ¿Hay una diferencia sustancial en las épocas recientes de la gerencia? Definitivamente, dividámoslas las más reciente en dos, la de los 70 y 80 ante otra entre el 90 y la actualidad. Los gerentes de la primera etapa de la que hablo se acomoda en el plano de un gerente con perfil bien definido, se trataba de un gerente libre del acontecer político, no sentía inundado o vapuleado por lo político, de manera que no influía en él ese elemento. El gerente de hoy si está directamente tocado por lo político. Yo trabajé con Leopoldo Sucre Figarella, y ese ambiente laboral se encaminaba a conseguir gerentes exitosos, te hablo de un gerente que iba más allá de sus propias expectativas, y era amo de su propio conocimiento por lo que funcionaba con él. ¿Cuál es la característica del gerente guayanés del ahora? Ahora tenemos un gerente más político que gerente, si te vas más allá te das cuenta que incluso en Guayana la gerencia ha sido penetrada a profundidad por el elemento militar, y eso dificulta lograr los niveles de producción que conseguían los gerentes de las empresas básicas de décadas pasadas, porque conocían el proceso y el negocio, el militar no. El militar viene a resolver un problema o a controlar una emergencia pero no está formado para conocer cómo engranar todos los factores de un proceso de producción que debe hacer el producto cada vez más competitivo. ¿Qué retos logró superar el gerente guayanés de la primera etapa? Entre otros, entender, reconocer e interpretar que había que trabajar con gente que venía de todas partes de Venezuela, desde el Zulia hasta Sucre, además de sincronizar retos como los de generación de energía eléctrica, y superar lo propio de empresas en sus fases iniciales, intentando colocar su producto en el mercado y ser constantes. Hoy la cosa es otra, de hecho, una de las condiciones que hace diferencia con el pasado es que los profesionales que preparamos en Guayana están emigrando a otras entidades o países, los posibles gerentes se nos van. Lo político debe ser parte de la gerencia, es imposible no tenerla en cuenta, ¿no? Así es, pero en estos niveles tan altos hace la gerencia más vulnerable, ya que todos los procesos de producción dependen del factor política. Entiendo que más allá del gerente público o privado está el gerente social, ese que debe trabajar directamente para la gente, no para producir dinero o hacer competitivo un producto, sino para solucionar problemas a la población, es decir, un alcalde, un gobernador, y ahí también estamos fallando, ese tipo de gerente no lo estamos produciendo, el que conozca las metodologías sociales, que esté formado para gerenciar lo social acompañado del componente científico. ¿Quién pudiera recordar en el Estado Bolívar como político gerente? Creo que Clemente Scotto en su época intentó hacer cosas interesantes, bajo una metodología, con planificación. Pero son aquí muy pocos lo que se hayan destacado por seguir un plan orientado bajo lo técnico. ¿Cuál es la tendencia actual que deben enfrentar los gerentes de Guayana? Costos de producción muy por encima del precio de venta, eso complica todo, pero peor aún, el elemento ético deteriorado, de lo más pequeño o bajo de la cadena hasta la cúpula de las empresas afectadas por la falta de compromiso por el trabajo, honestidad, trabajo por la nación. Un buen ejemplo es el caso de Ferrominera y el conocido cartel del hierro.
En ese contexto, entonces, ¿qué fundamentos debe manejar el gerente honesto para sobrevivir? Inicialmente habría que hacer notar que muchos de los profesionales que están en las áreas industriales deberían seguir formándose en las ciencias gerenciales, adecuarse constantemente, incluso los militares que designan frecuentemente en altos cargos. Es importante que sepan que la UNEG cuando abrió su primer postgrado fue de gerencia, aquí tenemos la intención de ir a la Empresas Básicas, solo falta que ellos vengan a nosotros. Nuestros profesionales tienen muchas deficiencias, hay que admitirlo, falta voluntad de crecimiento, el gerente moderno debe ser multidisciplinario, que conozca al menos dos idiomas, que maneje las técnicas gerenciales, que tenga conocimiento de ambiente, de seguridad, de medicina ocupacional, de control de riesgo, liderazgo, planificación, de benchmarking, de comunicación, de enlace a comunitario, en fin, un gerente más holístico, inclusive, que maneje la política, pero la unificadora y constructiva.