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viernes, 18 de octubre de 2013
El gerente guayanés debe formarse
Los días que se viven ameritan de gerentes dispuestos a superar la barrera de la eficiencia y del concepto que lo ubica en el plano de hacer mucho con poco, se trata ahora de un elemento de la sociedad que debe sortear obstáculos impensados hace 20 años, razonar con la idea de un país que quiere ir a un Estado comunal pero que se resiste a romper viejos usos y costumbres propias del sistema capitalista, y peor aún, que se tambalea entre contradicciones cotidianas que pertenecen al mero plano cultural. En ese océano de dificultades el gerente guayanés tiene gran responsabilidad para con el desarrollo nacional, por eso acudimos a un experto y exitoso gerente que conoce al detalle el pasado y presente de la gerencia en Guayana, el doctor Henry Izquierdo.
Dr. Henry Izquierdo
Es coordinador del Centro de Investigaciones Gerenciales de la UNEG, doctor en administración de empresas y estadística de la Universidad Politécnica de Madrid, químico por naturaleza y magister en ingeniería ambiental de la Universidad de Calgary, así como especialista en gerencia de operación y producción de la Universidad Nacional Experimental de Guayana. Por muchos años fue gerente de primera línea de la Siderúrgica del Orinoco y merecido ganador del premio a estudios sobre gestión, promoción y ordenación territorial y urbana del Instituto Iberoamericano de Municipalidad de 2012 en España.
Así estaba la cosa
Para el año 2001 el decano de estudios de postgrado de la Universidad Metropolitana, Enrique Viloria Vera, en su trabajo La Gerencia Privada y el Estado Empresario en Venezuela, concluía entre otras cosas, que el sector privado era asumido desde su gerencia con un compromiso de preparación y formación profesional continúa, más sin embargo, el caso de la gerencia pública es diferente y los esfuerzos que se hicieron en su profesionalización se diluyeron entre “el clientelismo partidista, el nepotismo, el compadrazgo, y la recurrencia a personal (civil o militar) no conocedor de la materia gerencial, lo que ha convertido a las empresas públicas venezolanas, con ligeras excepciones, como es el caso de PDVSA y algunas de las empresas del complejo industrial de Guayana, en verdaderos organismos dilapidadores de la renta petrolera”.
Así era visto por los expertos en general, el panorama resumen de las década del 70, 80 y 90 de la gerencia pública y privada en Venezuela, y desde ese contexto nacen algunas inquietudes:
¿Hay una diferencia sustancial en las épocas recientes de la gerencia?
Definitivamente, dividámoslas las más reciente en dos, la de los 70 y 80 ante otra entre el 90 y la actualidad. Los gerentes de la primera etapa de la que hablo se acomoda en el plano de un gerente con perfil bien definido, se trataba de un gerente libre del acontecer político, no sentía inundado o vapuleado por lo político, de manera que no influía en él ese elemento. El gerente de hoy si está directamente tocado por lo político. Yo trabajé con Leopoldo Sucre Figarella, y ese ambiente laboral se encaminaba a conseguir gerentes exitosos, te hablo de un gerente que iba más allá de sus propias expectativas, y era amo de su propio conocimiento por lo que funcionaba con él.
¿Cuál es la característica del gerente guayanés del ahora?
Ahora tenemos un gerente más político que gerente, si te vas más allá te das cuenta que incluso en Guayana la gerencia ha sido penetrada a profundidad por el elemento militar, y eso dificulta lograr los niveles de producción que conseguían los gerentes de las empresas básicas de décadas pasadas, porque conocían el proceso y el negocio, el militar no. El militar viene a resolver un problema o a controlar una emergencia pero no está formado para conocer cómo engranar todos los factores de un proceso de producción que debe hacer el producto cada vez más competitivo.
¿Qué retos logró superar el gerente guayanés de la primera etapa?
Entre otros, entender, reconocer e interpretar que había que trabajar con gente que venía de todas partes de Venezuela, desde el Zulia hasta Sucre, además de sincronizar retos como los de generación de energía eléctrica, y superar lo propio de empresas en sus fases iniciales, intentando colocar su producto en el mercado y ser constantes. Hoy la cosa es otra, de hecho, una de las condiciones que hace diferencia con el pasado es que los profesionales que preparamos en Guayana están emigrando a otras entidades o países, los posibles gerentes se nos van.
Lo político debe ser parte de la gerencia, es imposible no tenerla en cuenta, ¿no?
Así es, pero en estos niveles tan altos hace la gerencia más vulnerable, ya que todos los procesos de producción dependen del factor política. Entiendo que más allá del gerente público o privado está el gerente social, ese que debe trabajar directamente para la gente, no para producir dinero o hacer competitivo un producto, sino para solucionar problemas a la población, es decir, un alcalde, un gobernador, y ahí también estamos fallando, ese tipo de gerente no lo estamos produciendo, el que conozca las metodologías sociales, que esté formado para gerenciar lo social acompañado del componente científico.
¿Quién pudiera recordar en el Estado Bolívar como político gerente?
Creo que Clemente Scotto en su época intentó hacer cosas interesantes, bajo una metodología, con planificación. Pero son aquí muy pocos lo que se hayan destacado por seguir un plan orientado bajo lo técnico.
¿Cuál es la tendencia actual que deben enfrentar los gerentes de Guayana?
Costos de producción muy por encima del precio de venta, eso complica todo, pero peor aún, el elemento ético deteriorado, de lo más pequeño o bajo de la cadena hasta la cúpula de las empresas afectadas por la falta de compromiso por el trabajo, honestidad, trabajo por la nación. Un buen ejemplo es el caso de Ferrominera y el conocido cartel del hierro.
En ese contexto, entonces, ¿qué fundamentos debe manejar el gerente honesto para sobrevivir?
Inicialmente habría que hacer notar que muchos de los profesionales que están en las áreas industriales deberían seguir formándose en las ciencias gerenciales, adecuarse constantemente, incluso los militares que designan frecuentemente en altos cargos. Es importante que sepan que la UNEG cuando abrió su primer postgrado fue de gerencia, aquí tenemos la intención de ir a la Empresas Básicas, solo falta que ellos vengan a nosotros. Nuestros profesionales tienen muchas deficiencias, hay que admitirlo, falta voluntad de crecimiento, el gerente moderno debe ser multidisciplinario, que conozca al menos dos idiomas, que maneje las técnicas gerenciales, que tenga conocimiento de ambiente, de seguridad, de medicina ocupacional, de control de riesgo, liderazgo, planificación, de benchmarking, de comunicación, de enlace a comunitario, en fin, un gerente más holístico, inclusive, que maneje la política, pero la unificadora y constructiva.
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jueves, 3 de octubre de 2013
La radiodifusión tiene números verdes en Guayana
Son conocidos por todos los atributos históricos de la radiodifusión en el mundo, su inmediatez y localismo la hacen única entre los medios de comunicación, en Guayana no es la excepción, pero más allá de esa premisa, es referente y herramienta natural del empresariado guayanés.
La buena radio.
La discusión que se pueda dar sobre la calidad de la radio en Guayana puede llegar a puntos de encuentro muy tarde, sin embargo, mientras se activa ese proceso es necesario reconocer su importancia en el desarrollo de la región. La radiodifusión en Venezuela vivió sus años de ensueño en los 60, y en la década de los 90 se convirtió en ancla informativa de los medios nacionales. César Miguel Rondón lo deja más claro cuando afirma que “el espíritu rebelde de los 60 contribuyó a que en esa década se dieran cosas importantes. Pero para mí el año 92 marcó un hito en la radio, gracias a los sucesos políticos ocurridos en el país la radio se reivindicó, y los otros medios estuvieron a la zaga de nosotros. A la radio le tocó crecer con esa Venezuela del 92”.
Ese punto de inflexión sirvió para mucho, entre otras cosas, la radio se posicionó como medio de comunicación de alto impacto en todas las facetas de la vida nacional, y que ya contaba con más de treinta años de producción de contenidos de altísimo nivel, a lo que el famoso locutor Porfirio Torres le provoca gran orgullo reconocer, aunque también le ha tocado contraponer con la actualidad cuando ha tenido que sugerir que “ahora existe una radio participativa pero adolece de producción y se ha convertido en una molienda de discos y cuñas”.
En el marco de esa realidad se puede cuestionar y hasta reprochar la calidad de la radio en Guayana, pero “representa sin dudas la opción número uno del empresariado nacional y local, es el medio predilecto, el inmediato y constante, el que deja mejores réditos”, asegura Fernando Delgado, director de Onda 97.3 FM, hombre de radio y reconocido gerente y empresario de la región.
“Es cierto que de las 60 radios de la ciudad no todas contamos con el mismo nivel de profesionalización, ni cumplimos todos con la Ley, ni estamos haciendo todos un trabajo responsable con el radioescucha y el cliente”, continúa Delgado, no obstante también entiende que existe un buen grupo de emisoras haciendo un esfuerzo constante por producir los mejores contenidos, por brindar alta calidad en todos los sentidos, “y por eso se confía cada vez con mayor fuerza en nosotros”.
El negocio es algo más que saludable.
Guayana cuenta con espacios publicitarios en todos los flancos, radio, televisión, cine, medios digitales y redes sociales, publicidad móvil urbana, pantallas electrónicas con tecnología de led, publicidad vial, medios impresos de todo tipo, eventos deportivos profesionales, entre algunos otros, pero cuando se le pregunta a diez empresarios guayaneses cuál es su primera escogencia, siete se inclinan por el envío de señales de audio a través de ondas de radio, o simplemente la radiodifusión.
Rafael Escobar, director de Dinámica 95.5 FM y exitoso empresario guayanés, asume que el por qué de esa realidad está relacionado intrínsecamente con el efecto localista de la radio, “a la gente le importa lo nuestro, lo doméstico, lo propio, y este medio es perfecto para transmitir la sensación de intimidad, de autoctonía incluso”, además de agregar que es inevitable reconocer que la ciudad cuenta con un grupo de estaciones de radio de altísima calidad en todos los sentidos, desde su programación, su nivel técnico y el profesionalismo de sus creadores.
En países como México el crecimiento de la publicidad en radio en 2009 fue de 8%, en donde la exposición por persona es de 3 horas con 39 minutos. En televisión el crecimiento fue de 2%, con una exposición por persona de 4 horas con 41 minutos. Estas cifras hablan del gran poder de penetración de la radiodifusión, y de la fidelidad del radioescucha con el medio local. Con esas cifras cuentan los gerentes de la radio de Ciudad Guayana y continúan haciendo esfuerzos para que siga así.
Fernando Delgado confiesa que tiene la percepción, muy personal, de que Ciudad Guayana cuenta con la mayor cantidad de profesionales per cápita del país, “si le preguntas algo en la calle a alguien, te aseguro que va a ser una respuesta completa y bien argumentada, y con eso jugamos nosotros, no subestimamos al radioescucha, sabemos que Guayana es un público crítico y preparado para analizar los contenidos con mucha rigurosidad”. Por esa razón, explica Delgado, en su equipo de locutores y productores encuentras periodistas, ingenieros, abogados, economistas, administradores, en fin, comunicadores con bastante experticia.
Números verdes.
“Es cierto, aún en crisis, en recesión, la radio en Guayana da números verdes, para mantenerse y algo más”, confiesa Rafael Escobar, entiende que se trata de la primera opción de los anunciantes por muchas razones, entre otras, la televisión en Guayana no vive sus mejores momentos, y la radio no deja de crecer y hacerse de herramientas tecnológicas que la hacen más fuerte y práctica.
Y no es solo el anunciante local quien invierte en radio, “aquí en Onda contamos con las mejores marcas del país, son nuestros anunciantes, desde bancos hasta bebidas energéticas”, explica Fernando Delgado, quien insiste en que existe una confianza manifiesta en la radiodifusión, y eso lo devolvemos con buena producción, aunque sabemos que no todo es color rosa.
“De las 60 emisoras de Guayana, 20 estamos realmente en el marco de la legalidad, cumpliendo con todas las obligaciones de una empresa, incluyendo los requisitos ante Conatel y los de la Cámara Venezolana de la Industria de la Radiodifusión”, reconoce Delgado, afirmando que eso es una deuda con el radioescucha, “tenemos que sincerarnos, unirnos, y dar los mejor al cliente y al público, estando al margen de eso es en detrimento del servicio prestado”.
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